La crisis sistémica que nos ha golpeado desde agosto del 2007, ha sido analizada desde múltiples puntos de vista por economistas, sociólogos, filósofos y toda una suerte de ciudadanos que con su particular cultura nos han ido dando su visión del magno problema al que se enfrentan las sociedades avanzadas y su sistema económico basado en la alta fiscalidad para favorecer el estado de bienestar.
Con gran preocupación hemos visto como el “banco de los sueños” (Lehman Brothers) era entregado a la quiebra, dejando al mundo sin una referencia para todos los que aspiran a convertir sus ideas en números que hagan crecer la veracidad de sus objetivos, sean estos desarrollo de patentes o servicios de cualquier naturaleza.
Hemos dejado caer el árbol de la esperanza, probablemente con un silencio devastador por parte de tantos economistas como políticos, que siempre han visto en esta crisis la vital necesidad de la intervención del Estado. Aseguradoras, Bancos de todo tipo, fabricantes de automóviles en definitiva, fusiones de urgencia, inyecciones monstruosas de capital público una auténtica orgía de efectivo inundando los mercados para contener el cataclismo sistémico. Pero no para todos, a Lehman se le dejó caer, han de pasar años para que comprendamos que lo que hemos hecho es acabar con la esencia de la cultura del talento, la imaginación y el emprendimiento, cegando el acceso al crédito a los sufridos luchadores por abrir nuevas ideas a nuestro mundo.
Ahora, en el momento presente, junio de 2011, nos quejamos de la sequía del crédito, de las dificultades para colocar en bolsa sociedades o bonos por parte de grandes empresas. En definitiva hemos creado una cultura de la desconfianza que difícilmente va a salir airosa de las duras pruebas que se avecinan. En España auditorías a CC.AA en ciernes, elecciones generales…
No necesito extenderme más hemos asistido a un número ilimitado de reflexiones para tratar de comprender un problema que requiere una nueva forma de encarar nuestra posición mental ante el mismo.
Para ello voy a proponeros que pensemos en la crisis de estos últimos cuatro años de otra manera, Pensemos cúbicamente el momento en el que nos encontramos y a cada lado de ese cubo imaginario le tenemos que dar un peso relevante y análogo al del otro lado. Esos seis lados son:
1.- Economía Industrial
2.- Economía del conocimiento
3.- Poder político
4.- Poder callejero (15M)
5.- Transporte físico
6.- Transporte Digital
¿Qué ha sucedido?
De repente sin darnos cuenta y a un solo golpe de vista percibimos de otra manera la realidad de los problemas, el cubo imaginario nos permite mover las distintas posiciones del tablero y transponerlas unas con otras.
He elegido esas seis porque de alguna manera constituyen los vehículos sobre el que están colisionando las distintas intensidades sistémicas en juego. Ante este movimiento asimétrico de fuerzas y contrafuerzas, las medidas del vector político democrático se confunden con las presiones de los mercados y la presión de las intensidades emergentes.
¿Cuáles deben ser las medidas a adoptar para resolver nuestro magma de incertidumbres sistémicas?
La primera es pensar con persistencia en que es necesario un cambio radical en nuestros objetivos personales y nacionales. Amigos míos, la gestión de lo instantáneo el twiteo de nuestro descontento, malestar de ese sentir colectivo de indignidad al que nos hemos visto sometidos por la
abrumadora falta de respuestas institucionales no puede verse tan solo como un caldo de cultivo irreflexivo y prerrevolucionario, más bien hay que dotar de paciencia, meditación y visión larga (en lo temporal y en los objetivos), la Sociedad del SXXI está dando sus primeros pasos y son a los ojos del gran público presionado por las condiciones mensuales de supervivencia vistos con desconfianza y creciente preocupación.
Orden público y seguridad colectiva, son elementos de la ecuación social que hay que tener muy presente para poder avanzar en la conformación de las reglas del juego de la nueva sociedad. Pensemos por un instante en la forma en que se está desarrollando la reforma de la Constitución Islandesa; son los ciudadanos anónimos desde sus cuentas en Twiter, Facebook los que opinan y envían sus reflexiones para que el Consejo Constitucional las valore y en su caso las incorpore al futuro texto a aprobar en referéndum. Participación en Origen, no voto de un texto decidido y pactado por unos pocos representantes. Democracia Directa (Democracia digital interactiva en tiempo real).
Sabemos que estamos dando los primeros pasos en un mundo poliédrico, exactamente eso es lo que tenemos que asumir, ¿nuestras metas? ya no son solo nuestra satisfacción personal son las metas de un cuerpo digital globalizado y que actúa localmente, Tahir, Estambul, Sol…
Estas nuevas realidades, exigen de nosotros un plus de raciocinio, tolerancia y visión compleja del pensamiento, moviéndonos por el cubo a la misma velocidad con que antes analizábamos las recetas socialistas, liberales o socialdemócratas de la realidad del SXX.
Los pensadores cúbicos serán toda una suerte de líderes sociales que tendrán la ineludible misión de dar forma a nuestras vidas cariacontecidas por la flojedad de las respuestas mediante leyes, medidas y decisiones contradictorias fruto del propio caos mental al que la revolución digital ha llevado a los dirigentes en transición.
Talento, paciencia y una visión más profunda de cada camino posible a seguir, además ¿qué fácil es? nos equivocamos en twit de las 10,50, pues a las 10,52 hemos enviado uno nuevo, sin embargo necesitamos algo más, ese algo más es poner la inteligencia unida a la creatividad en tensión
activa. Esa tensión corresponde a los que quieran abrir brecha en las mentes asustadas de millones de personas que no tienen consuelo en nuestras propias reflexiones.
Ese es el gran desafío del pensador cúbico. Saber SER (1), saber llegar (2), hacerse comprender (3), vivir digicráticamente (4), pensar liberalmente (5), actuar socialmente (6). Si son seis lados, el cubo una vez más. Rubick y el digital thinker. Ahora nos queda lo más delicado. Desarrollar la cultura que dé cobijo a esta nueva generación de Indignados.
© Manuel Gens 2011

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