En un escenario donde la complejidad y la incertidumbre son nuestras situaciones de vivencia de lo cotidiano, resulta difícil construir formas de evolución social, sin crear la sensación de una cierta incapacidad de trasladar a la sociedad la sensación de laberinto en el que se halla inmersa la economía del tercer milenio.
En un alarde de ingenuidad, España se ha aferrado al cemento, la hipoteca y el dinero barato como una tabla de salvación de nuestro futuro inmediato. Sin embargo, pronto el cemento dejará de ser valor refugio, la hipoteca difícil de sostener porque el dinero se habrá encarecido.
Son legión las voces que, con escaso éxito, vienen anunciando la necesidad de abrir la economía a otras fuerzas de progreso vinculadas a las TIC(1), voces que requieren alguna precisión y matización.
1.- La traducción empresarial de las iniciativas de desarrollo alrededor de las TIC necesitan dotarse de nuevos “Valores añadidos” de forma local. No es posible pensar que nuestra economía se reduzca a la importación o compra de productos manufacturados y revenderlos como vendedores de tarjetas de teléfonos móviles, lavadoras o programas informáticos desarrollados por los grandes fabricantes de SW.
2.- Un entorno de desesperación de los actores de
3.- El hegemonismo manifestado en este sector por los grandes actores ha demostrado hasta que punto somos incapaces de articular iniciativas que tan siquiera lleguen a los despachos del medio decisional. Nadie asume como posible que, los análisis de los modestos profesionales, pueda tener más sentido que, el de abanderar su miseria, ante una sociedad anestesiada por el devenir de lo inexorable: la llegada de
La aparición de los nuevos medios tecnológicos nos habilita para afirmar que estamos perdiendo la partida de la “Nueva Sociedad” ante la trascendencia de lo que tenemos enfrente: “
Conceptos nuevos como la “Inteligencia Competitiva”, “Vigilancia tecnológica”, “Gestión de
Tiempos convulsos amigo Gens, me dicen ilustres ciudadanos que siguen dibujando su clarividente pensamiento a la luz de una ciencia iluminada con los viejos faros del conocimiento de épocas preteridas de nuestra historia.
Antes pensaba que llenar de citas los trabajos que publicaba me daban más autoridad, hoy los leo, medito y sigo pensando que no encuentro consuelo en sus palabras para mi “Inteligencia Fracasada”(2) por la estupidez de mis anticipativas visiones del mundo codificado, en el que si no pagas la suscripción solo ves rayas y pequeños berridos sometidos al inapelable contra argumento del “gratis total”? solo después de digerir 100 mensajes publicitarios para ver a “Frodo perdiendo su luz al enfrentarse al Señor Oscuro”?.
(1) TIC. “tecnologías de la información y las comunicaciones”
(2) “La inteligencia Fracasada” J.A. Marina, edit. Anagrama 2004
Los teléfonos han dejado de sonar, los periódicos tratan de vender una cara más amable de la incertidumbre, mientras, los bancos te reciben de mala gana y solo te cuentan historias de la tragedia que se avecina, los amigos buscan en el intrascendente diálogo matutino soslayar la crudeza de la coyuntura, y la sonrisa forzada cede en un semblante cariacontecido por las malas noticias de los resultados empresariales.
Con un cierto desinterés y excepticismo, los nuevos ministros desfilan por
Sin embargo, somos los mismos que soportamos con estoicismo la crisis de las punto com., los bonos basura (a que les recuerda la expresión), el fracaso de Apple, hoy en plena pugna por el liderazgo mundial con Microsoft y Cía. Sin embargo, hay algo diferente, algo que nos tiene sumidos en una especie de animación suspendida: “el rigor y la dureza con la que escuchas la información que te transmiten en el banco de toda la vida, hay un tono de firmeza que se cuela entre nuestras neuronas que hace que la prensa económica suene vacía cuando el “amigo de toda la vida” te pone en el disparadero de que empieces a tomar medidas más precisas y directas.
¿Pero qué medidas podemos tomar los ciudadanos para ayudar a minorar la sequía financiera (qué palabra tan de moda hoy) . Si reclamamos nuestra mayoría de edad como sociedad, debemos reclamar antes que someternos a las circunstancias un mayor nivel de transparencia, eso demanda el FMI, el G7… ¿nos ayudará eso a conocer la dimensión del problema que tenemos enfrente? Un problema macroeconómico de carácter, perfil y contornos globales no nos va a ayudar a resolver nuestra línea de compromisos cotidianos, tan solo va a evidenciar hasta que punto estamos en medio de una coyuntura que va a exigir lo mejor de nosotros mismos para poder superar los desafíos que se avecinan.
Estamos en medio del síndrome de “La pluma arrugada”, fiando nuestro futuro a un juego que nunca volverá a ser como antes, pero para que eso se acepte en los círculos de poder, hace falta un cierto tiempo de calma, sosiego e inyección de dinero para aliviar los bolsillos de las economías domésticas, diez mil millones de euros, vía micropaga extra en julio y otra en diciembre, para el guirlache y la botella de sidra para celebrar el año nuevo. Pronto las pantallas de las teles se inundarán de concursos del millón, al que todos vía SMS nos apuntaremos, los más ágiles pronto conectaran
Pan y circo digital interactivo que va a mover billones de euros, que nadie dude de que cuando
© Manuel Gens 2008
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